martes, 21 de enero de 2014

12 de agosto de 2000: Hundimiento del K-141 "Kursk"

Con el fin de la guerra fría y el colapso de la antigua URSS, Rusia se encontró con la imposibilidad de
mantener unas mastodónticas fuerzas armadas en una situación financiera catastrófica. Esto determinó el almacenamiento o retirada de grandes contingentes de armamento en los tres ejércitos, mientras se intentaba mantener operativos los sistemas de armas más fundamentales y modernos de manera que se conservase un poder militar creíble. En el caso de la ex marina soviética, esto supuso que grandes cantidades de buques de superficie y de la joya de la corona, el arma submarina, fuesen remolcados y almacenados a la intemperie en diversas bases a la espera del soplete, acumulando herrumbe, mientras eran canibalizados y desprovistos del material aprovechable. 

Asimismo, buques en construcción o en proyecto fueron cancelados o bien languidecieron en las gradas de los astilleros en una carrera agónica por obtener los recursos para su finalización. Pero hubo proyectos en los que se invirtieron grandes esfuerzos para que rusia pudiese mantener una fuerza submarina moderna y operativa, con el nivel necesario para cumplir con sus funciones, conservando un músculo plausible en el escenario geoestratégico internacional. 

Este fue el caso de los submarinos nucleares de ataque de la clase Oscar II. Hasta 1999, Rusia consiguió completar una serie de 11 de estos buques oceánicos portadores de misiles de crucero. Diseñados en origen para atacar grupos de combate de la OTAN, pero con capacidad de extender sus ataques a instalaciones costeras, el Project 949.A es uno de los submarinos de ataque de mayor tamaño, capaz de golpes demoledores contra las flotas enemigas. 

El Oscar II dispone de 24 misiles de crucero SS-N-19 Granit, que poseen un alcance de 550 km, con una longitud de más de 10 metros, 6,9 toneladas de peso y una cabeza de guerra de 1.000 kg de explosivo, estos monstruos se alojan en dos hileras de 12 tubos de lanzamiento a ambos lados de la vela del submarino, inclinados hacia adelante 40º, y son lanzados en inmersión. Además tiene capacidad para portar tanto torpedos como misiles de crucero de menor alcance en sus 4 tubos lanzatorpedos convencionales. 

Otra característica destacable del Oscar II era su diseño de doble casco de alta resistencia, que estaba ideado para proporcionar una seguridad extra y una gran posibilidad de sobrevivir en teoría hasta a impactos de torpedo. Los Oscar II fueron un desarrollo del Oscar I aumentando su tamaño, intentando incrementar su escasa maniobrabilidad y reducir su firma sonora. En todo caso el Oscar II es capaz de mantener una velocidad en inmersion de 30 nudos, la adecuada para mantener el ritmo de sus teóricas presas. 

Estas eran las características del K-141 Kusk, que sería botado en 1994, incorporándose a la flota del norte e iniciando sus patrullas de combate. En agosto de 2000, el Kursk participó en las maniobras de verano más importantes desde la caída de la Unión Soviética. En los ejercicios participaba una flota de superficie organizada en torno al crucero "Pedro el Grande" y 4 submarinos.

Así, en la mañana del 12 de agosto de 2000, el Kursk se acercaba sigilosamente al grupo de superficie para llevar a cabo el ejercicio previsto, que no era otro que el disparo de dos torpedos de prueba, sin explosivo, contra el buque insignia de la flota.

Fue entonces cuando, según la versión oficial, se desató la tragedia. Una fuga de peróxido de hidrógeno de alta densidad, el gas utilizado como combustible para los torpedos, tuvo lugar en uno de los que estaban siendo preparados para el disparo. Una reacción en cadena con los metales del tubo de lanzamiento provocó una explosión en el compartimento de torpedos, que se propagó hacia los siguientes sectores, que pronto se vieron envueltos en llamas. Se ignora cual fue la secuencia de los acontecimientos, pero lo cierto es que a los dos minutos de la primera explosión se registro una segunda, mucho más fuerte que la anterior, equivalente a unas 7 toneladas de TNT, y que se registró en todos los sismógrafos de la zona. Se supone que fue provocada por el choque del submarino contra el fondo del mar de Barents, a 108 metros de profundidad, lo que junto con las altas temperaturas originadas por el incendio harían explotar más cabezas de torpedo, volando toda la proa del submarino.

La reacción de las autoridades rusas, como en anteriores accidentes registrados con submarinos nucleares, fue muy lenta y marcada por un extremo secretismo. Informaciones llegadas desde el extranjero que hablaban de un posible siniestro llevaron a los familiares a presionar a un gobierno que pasó de negar la tragedia a cerrarse en banda a toda ayuda para intentar un rescate, asumiendo que toda la tripulación había perecido en el accidente. De hecho cuando se admitió que se había perdido el submarino ya habían pasado 16 días y equipos noruegos y británicos ya estaban en la zona. Cuando al fin se dejó vía libre para descender al pecio, se comprobó que se hallaba inundado en su totalidad, lo que descartaba supervivientes.

Pero el horror se desataría tras el rescate del submarino, que se llevó a cabo por una empresa holandesa en octubre de 2001. Se reveló a través de notas escritas en la oscuridad que entre 16 y 23 tripulantes consiguieron refugiarse en la parte trasera del buque. Sin luz, sin comida, agua, ni reservas de oxígeno, se cree que consiguieron sobrevivir seis días hasta que, a medida que el agua helada fue subiendo, se declaró un incendio y murieron asfixiados. Tal vez una operación de rescate llevada a cabo con celeridad hubiese podido salvarlos.

Todo esto según la versión oficial. Dada la enorme literatura que rodea las operaciones del "silent service" como se conoce a la guerra submarina, y el enorme juego del gato y ratón que se ha venido jugando bajo los océanos entre los submarinos nucleares de las potencias occidentales y la antigua URSS, un incidente como el del Kursk era campo abonado para las teorías de la conspiración. De todos es conocido que los ejercicios que las flotas llevan a cabo son oportunidades preciosas para sus posibles adversarios de obtener datos de inteligencia sobre las capacidades y las tácticas empleadas por las marinas rivales. Así, es muy normal que en estas maniobras siempre haya uno o más submarinos extranjeros "escuchando" en las proximidades. En el caso de los ejercicios de verano del 2000, se sospecha que al menos dos submarinos estadounidenses y uno británico se encontraban en la zona. La rapidez con la que el infortunio fue conocido cuando Rusia todavía no había dicho ni una palabra hace sospechar que efectivamente había presencia de la USN o de la Royal Navy en la zona. Estos submarinos serían el USS Toledo, el USS Memphis y el HMS Splendid. Según la teoría más repetida, el Toledo habría intentado acercarse en exceso al Kursk, y en una maniobra errónea lo habría abordado. El Memphis, confundido por los ruidos de la colisión (primera explosión registrada) y sospechando de un ataque del submarino ruso al Toledo, habría lanzado un torpedo Mk 48 que habría alcanzado al Kursk, hundiéndolo (segunda explosión registrada). El agujero en el casco señalado en la anterior imagen sería, según algunos, el punto de impacto de dicho torpedo.

Desde luego es una versión realmente digna de Tom Clancy, y se basa en relatos de familiares de los tripulantes de los submarinos implicados, así como el hecho de que el Memphis entrase en reparaciones en Noruega justo tras el accidente, la rapidez de la reacción británica que hace pensar que más bien quisieran ayudar a alguno de sus submarinos que pudiera haber resultado dañado... Hay otra teoría aún, que habla de una colisión entre el Kursk y el Splendid, que habría conseguido salvarse. También se basa en que al parecer tras el incidente este submarino languideció en una base apartada sin operar hasta su prematura retirada del servicio pese a ser relativamente nuevo.

En todo caso, hay informaciones para todos los gustos, y es poco probable que algún día se llegue a saber si estas teorías albergan algo de verdad. Desde luego,como en todos los incidentes relacionados con los submarinos, seguramente algo se nos escapa, aunque pueda ser mucho más prosaico que teóricas batallas submarinas en tiempo de paz. Lo cierto es que no hubo supervivientes que pudiesen contar lo que sucedió.

Fuentes: wikipedia, Pravda.ru, whatreallyhappened.com

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