lunes, 15 de septiembre de 2014

13 de agosto de 1938: Arribada a Mahón del C4, primer correo submarino de la historia.

En muchos de los conflictos bélicos del siglo XX ha habido un factor muchas veces infravalorado,
pero que ha sido acreedor de numerosos estudios y cuya importancia ha ido creciendo conforme se globalizaba el mundo de la información. Ese factor ha sido la propaganda bélica. Y dentro de ese marco se han llevado a cabo operaciones de carácter militar pero cuya finalidad última era el tener una buena historia que contar en los periódicos. De esta forma, la propaganda bélica ha echado mano tanto de historias de valor y arrojo espontáneas como de otras gestas más o menos programadas.

Uno de los conflictos en los que la propaganda estuvo más activa y el que supuso un hito dentro de la evolución de este fenómeno fue la guerra civil española. El carácter "romántico" con el que se vio la contienda desde otras naciones, y la evolución del mundo de la información hizo que españa se plagase de reporteros e informadores como Ernest Hemingway o Robert Capa. Por otro lado, uno y otro bando hicieron grandes esfuerzos en propaganda bélica en un conflicto con un marcado carácter ideológico.

En el marco de esta "guerra de titulares" se enmarca la efeméride de hoy. En el año 1938, la situación se deterioraba con rapidez para la causa republicana en la guerra civil. Pero en particular fijamos nuestra atención en las Baleares. En 1938 todas las islas de este archipiélago se encontraban ya en manos del bando nacional, con la excepción de Menorca, que bloqueada por mar y aire languidecía a la espera de ser tomada por los sublevados. Además, con el desarrollo de la contienda, las fuerzas navales y aéreas nacionales habían ido cobrando importancia, y la ausencia de mandos preparados hacía que la flota republicana, que al principio de la contienda había podido conservar la mayor parte de los buques modernos, mostrase una operatividad muy baja. 

Entre los buques que navegaban bajo pabellón republicano se encontraba la totalidad del arma submarina, y entre ellos el submarino C-4. La clase C estuvo compuesta por seis unidades construidas a finales de los años 20 como un modificado de la clase holland 105F bajo licencia, con un desplazamiento en superficie de 925 toneladas y 1144 en inmersión, armado con 4 tubos lanzatorpedos a proa y dos a popa, así como un cañón de 75 mm, con una velocidad máxima en superficie de 16,5 nudos y sumergido de 8,5 nudos.

El C4 pasó multitud de vicisitudes en los primeros años de la guerra, operando contra el cruce del estrecho por el bando nacional, llegando a estar a punto de internarse en Francia e incluso ser "secuestrado" para pasarlo al bando nacional, cuestiones que ya han sido o serán objeto de la correspondiente efeméride, pero lo cierto es que en todo ese periplo no había conseguido ningún éxito de renombre.  En la primavera de 1938, tras operar en el norte de la península, vuelve al mediterráneo, con base en Barcelona. Allí tras un par de patrullas de combate infructuosas, es cuando recibe la misión que hoy nos ocupa.

Así, con la finalidad de anotarse un punto propagandístico, así como subir la moral de la isla, se organiza el que será el primer caso de correo submarino de la historia, cuando el C4 es cargado con dos sacas con 100 tarjetas postales y unas 1.100 cartas de cuño normal, con destino a la asediada Menorca.

Esto nos lleva a la segunda finalidad de la operación, si cabe más curiosa. Los dos bandos a lo largo de la guerra atravesaron dificultades de financiación, y de depreciación de la moneda nacional, tanto la de un bando como la del otro, de forma que había que acudir a cualquier medio para obtener divisas extranjeras, y una muy buena forma para esto fue la emisión de series especiales de sellos de correos, ya que a través de los aficionados a la filatelia estas series de sellos se revalorizaban y se vendían en el extranjero muy bien. De hecho el bando nacional lo empleaba profusamente, lanzando series conmemorativas de cada una de sus victorias. De esta forma, se lanzó una emisión de sellos de "correo submarino" que reportarían enormes beneficios en divisas. Ni que decir tiene que buena parte del correo del submarino era ficticio, pero todas las cartas llevaban el correspondiente matasellos y su sello de correo submarino. Se embarcó a un funcionario de correos para certificar los envíos.


De esta forma, el C4 salió del puerto de Barcelona, bajo el mando del capitán ruso G.I. Kuzmin, que usaba el nombre falso de Víctor Nicolás, y tras una travesía nocturna que, paradójicamente, fue realizada íntegramente en superficie, arribó al puerto de Mahón en la mañana del 13 de agosto de 1938. Era el primer transporte de correo en submarino de la historia. El 18 de agosto el sumergible volvería a su base, esta vez con largos periodos de navegación en inmersión.

El C4 no volvería a cumplir otra misión similar. Ya se había cumplido con su finalidad primordial, y se había hecho historia, inaugurando uno de los más extraños medios de transporte de correo. Posteriormente otros submarinos llevarían correo, como en el caso de los submarinos ingleses que abastecieron Malta durante la segunda guerra mundial, pero siempre era con carácter accesorio del resto de la carga, que eran abastecimientos de víveres y municiones a una guarnición aislada, y no como una misión con dicha finalidad exclusiva.

El submarino continuaría operando y tras la guerra pasaría a integrarse en la marina nacional, hasta su hundimiento en un fatal accidente. Pero eso, una vez más, será otra historia...

Fuentes: Wikipedia, Foro Naval

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