miércoles, 25 de febrero de 2015

14 de agosto de 1870: Muerte de David Farragut, primer almirante de la armada de los Estados Unidos

Nos detenemos hoy en el aniversario de la muerte de uno de los oficiales más conocidos de la armada
estadounidense, que llegaría a ser el primero en alcanzar los rangos de contraalmirante, vicealmirante, y cómo no, almirante.

David Glasgow Farragut nació en 1801 en Lowe's Ferry, Tennesse. Sin embargo, por si a alguien se le ha hecho conocido el apellido, es de notar que tenía origenes españoles, ya que su padre era Jordi Farragut, natural de Ciudadela, Menorca, capitán mercante que emigró a las entonces 13 colonias en 1766, cambió su nombre por el de George Farragut y se alistó posteriormente en la armada revolucionaria (el germen de la U.S. Navy) durante la guerra de independencia de los Estados Unidos.

Sin embargo, por aquel entonces el nombre de David Farragut era en realidad James. La familia se trasladó a Nueva Orleans siguiendo a su padre, pero desafortunadamente en aquella ciudad Elizabeth, la madre del entonces James Farragut, murió de fiebre amarilla. Su padre entonces distribuyó a sus hijos al cuidado de amigos y familia y partió para no volver. James Farragut, por aquel entonces con sólo 7 años, fue encomendado al cuidado de un oficial naval llamado David Porter, amigo de su padre, y más tarde adoptado por el mismo. Fue entonces cuando cambió su nombre por David Farragut, en honor de su padre adoptivo. Era una familia de tradición naval muy arraigada, y dos de sus hermanastros, David Dixon Porter y William D. Porter, alcanzarían también altas graduaciones en la incipiente armada de los Estados Unidos.

La carrera naval de Farragut empieza a los nueve años al embarcar como guardiamarina, en 1810. Dos años más tarde empezaba la guerra anglo-americana de 1812, donde Farragut destacaría bajo el mando de su hermanastro David Porter en el USS Essex. De hecho ya solo con 12 años se le asignó el mando de una de las presas del buque para llevarla a puerto. En 1814 sería capturado tras un combate naval en Valparaíso.

En 1822 sirvió con la llamada "flota de los mosquitos" luchando contra la piratería en aguas del Caribe, de nuevo bajo el mando de su hermanastro. Posteriormente participaría en la campaña contra la piratería en el índico, esta vez bajo el mando de John Porter, otro hermanastro. Como se ve, todo quedaba en casa. ya en la década de los 50 fue responsable de la apertura de la principal base de reparaciones navales en Mare Island, California.

Aunque nacido en el Sur, en los años previos a la Guerra de Secesión, Farragut dejó bien claro que veía en la separación que se fraguaba un acto de traición. De hecho se traslada con su mujer, de origen Virginiano, a vivir a un pequeño pueblo cercano a Nueva York justo antes del inicio de las hostilidades.

Pese a ello, los orígenes de Farragut y de su esposa hicieron que el Departamento de la Armada fuese reacio a otorgarle un mando, algo en lo que tuvo que interceder de nuevo su hermanastro David Dixon Porter. De esta forma, a Farragut le llegaría su bautismo de fuego en una prueba realmente importante, el asalto a Nueva Orleans, la ciudad en la que había transcurrido su infancia.  Asume el mando en 1862 del escuadrón de bloqueo del Golfo, enarbolando su insignia en el vapor USS Hartford, de 25 cañones, y dirige su escuadra de 17 buques al asalto de la desembocadura del Mississippi. Pese a que la desembocadura estaba defendida por dos fuertes con más de 100 piezas y la marina confederada contaba con 16 cañoneras en Nueva Orleans, Farragut consiguió perforar las defensas y el 29 de abril de 1862 tomaría Nueva Orleans, un hito fundamental en la Guerra de secesión, al cerrar la principal arteria vital al Sur y su principal salida al mar.

Tal victoria le supuso obtener el rango de contraalmirante, el primero en ser designado así en la armada estadounidense, que hasta entonces designaba a sus oficiales superiores como "flag officers", para distinguirse del resto de armadas. 

Pero no todo fueron éxitos en la carrera del nuevo y flamante contraalmirante. En particular resultó especialmente desafortunada su actuación en el asedio y asalto a Port Hudson, el último reducto confederado en el río Mississippi. Se planeaba una actuación conjunta con el ejército del Golfo, que estaba asediando las fortificaciones, pero Farragut cambió intempestivamente la hora prevista para el ataque, lo que permitió a los defensores concentrar toda su potencia de fuego en su flotilla, haciendo que sólo dos buques pudiesen remontar las defensas y asumiendo graves pérdidas, viendose obligados a retroceder a continuación bajo una lluvia de proyectiles. Con su escuadra dividida y graves daños, la armada no podría dar apoyo al ejército durante los asaltos, que fueron rechazados con graves pérdidas. Cuando finalmente Port Hudson cayó, tras el asedio más prolongado de toda la guerra, el ejército había sufrido el porcentaje de bajas más elevado de toda la guerra. Una carnicería en el marco de una guerra que inauguró la era de los conflictos modernos y elevó exponencialmente el porcentaje y número de muertes en combate, preludio de la pesadilla de las guerras mundiales que asolarían europa y el mundo medio siglo más tarde. 

Todavía le quedaba a Farragut un memorable combate por librar, durante el que proferiría la frase por la que se le ha venido conociendo en la U.S. Navy. Se trató del asalto y toma del último puerto abierto de la Confederación, Mobile Bay, Alabama, el 5 de agosto de 1864. El puerto estaba fuertemente defendido, y se habían colocado un gran número de minas, que por entonces recibían el nombre de "torpedos", mucho
antes de la invención de los dispositivos que heredarían su nombre. Había diferentes clases, y los confederados los usaron con profusión dada su desventaja en medios navales convencionales. Farragut en su asalto se topó con un buen número de torpedos flotantes, así como torpedos anclados al fondo. En su aproximación a la bahía, el primer buque de la línea, el monitor USS Tecumseh, tocó con uno y se hundió rápidamente. Los siguientes navíos de la línea empezaron a retroceder, y Farragut, que se había amarrado a la cofa del mástil de su buque insignia para tener una mejor visión del combate, gritó a través de su bocina al vecino USS Brooklyn qué era lo que estaba pasando, a lo que desde el buque respondió "Torpedos!!!". La respuesta de Farragut no se hizo esperar: "Damn the torpedos, full steam ahead!!!" (al diablo con los torpedos, avante a toda máquina). La flota atravesó la zona a toda máquina y se lanzó sobre las baterías costeras y la flotilla confederada, obteniendo una sonada victoria. En diciembre de ese año, Farragut sería ascendido al rango de vicealmirante.

Tras la guerra de secesión, Farragut seguiría en servicio en la U.S. Navy. Su último mando sería el de la flota asignada al escenario europeo, siendo ascendido a almirante en 1866. Permaneció en servicio activo durante toda su vida, honor que sólo ha recaído en otros seis oficiales navales desde entonces. 

El 14 de agosto de 1870, a la edad de 69 años, un infarto acababa con la vida de David Glasgow Farragut.

Dos clases de destructores de la U.S. Navy, han recibido el nombre de clase Farragut, la de 1934 y la de 1958. La población más cercana a su lugar de nacimiento cambió su nombre por el de Farragut, y dos líneas de sellos de la unión han llevado su efigie. 

Fuentes: elaboración propia y Wikipedia





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