domingo, 20 de junio de 2010

20 de junio de 1944: finaliza la Batalla del Mar de Filipinas

Con este nombre se conoce el encuentro naval que tuvo lugar con ocasión del ataque de las fuerzas navales estadounidenses a las islas Marianas. Este ataque suponía incidir en el centro mismo del dispositivo de defensa japonés, y suponía una ofensiva realmente peligrosa para Japón tras las pérdidas sufridas anteriormente en Midway y Guadalcanal. Ahora la tendencia se había invertido, y era la U.S. Navy la que llevaba la ofensiva contando por primera vez con una clara superioridad material sobre los japoneses. En primer lugar porque en los dos años y medio de conflicto habían entrado en servicio numerosos portaaviones estadounidenses, fruto de la enorme capacidad industrial del país, que Japón no podía ni soñar con alcanzar. Por otro lado el bache tecnológico que los americanos habían padecido en cuanto a capacidad de sus aviones había sido cerrado con la entrada en servicio de los cazas F6F Hellcat, que por fin contaban con una clara ventaja sobre los mitsubishi A6M5 Reisen (Zero); los bombarderos en picado SBD Helldiver y los torpederos TBF Avenger (el nombre de éste último, "vengador", se le puso por el ataque sobre Pearl Harbor).

Soberbiamente equipada y confiada en sus posibilidades tecnológicas y la superioridad de su radar, la U.S. Navy se exponía deliberadamente a lo que desde un principio había sido el plan japonés: atraer a la armada enemiga al alcance de sus aviones basados en tierra, para que éstos, en conjunción con los portaaviones y el resto de la flota imperial, la aniquilasen en la batalla definitiva que era tan del gusto de la estrategia nipona. Con esta finalidad, una poderosa fuerza aérea había sido basada en las islas de Tinian, Saipan, Guam y Rota, mientras la fuerza móvil japonesa de portaaviones, bajo el mando del almirante Ozawa, esperaba la aparición del enemigo en Tawitawi.

El plan americano era claro, apoderarse precisamente de las islas antes mencionadas. Las fuerzas en presencia iban a ser de una entidad impensable dos años antes:

- Por parte Japonesa: 5 portaaviones pesados, 4 ligeros, 5 acorazados y 43 otros buques diversos, junto con 680 aviones, de los cuales 250 basados en tierra.

- Por parte estadounidense: 7 portaaviones pesados, 8 portaaviones ligeros, 7 acorazados, 79 buques diversos, 28 submarinos y nada menos que 956 aviones.

La batalla tuvo dos fases claramente diferenciadas: como se ve en el orden de batalla estadounidense, éstos situaron un gran número de submarinos en la posible ruta de aproximación japonesa, que conocían gracias a su conocimiento del código naval de la marina imperial. Por otro lado, las fuerzas aéreas embarcadas atacarían en primer lugar los aeródromos de las marianas para evitar el concurso de los aviones basados en tierra.

Estos ataques llevados a cabo por la Task Force 58 tendrían lugar el 11 de junio de 1944, destruyendo 150 de los 250 aviones japoneses por la pérdida de tan sólo 11 aviones estadounidenses. Posteriormente, el 14 de junio, al conocer el almirante estadounidense Raymond Spruance que la flota japonesa tardaría unos días en aparecer, destacó a dos Task Force a bombardear Iwo Jima y Chichi Jima, de donde los japoneses planeaban enviar refuerzos aéreos a las Marianas. El 15 de junio empezaba el desembarco en Saipán.

Por fin, el 19 de junio, la flota japonesa hizo acto de presencia cuando la flota estadounidense fue localizada a las cinco de la mañana. Se lanzó una primera oleada de ataques, pero los aviones japoneses tardaron en concentrarse y el radar dió la oportunidad a los Hellcat americanos de interceptar a los japoneses a casi 100 km de su objetivo. En lo que se llamaría "tiro al pato de las Marianas" los cazas y la antiaérea estadounidenses diezmaron las fuerzas atacantes. Un golpe de muerte para las tripulaciones aéreas japonesas.

Simultáneamente, otro tipo de amenaza se cernía sobre los japoneses: los submarinos americanos USS Cavalla y USS Albacore habían localizado a los petroleros de la flota imperial y los habían seguido hasta dar con el cuerpo principal, y lanzaron su ataque justo después de que los japoneses hubieran lanzado sus aviones. El portaaviones Tahio fue objetivo de seis torpedos, disparados por el Albacore, pero cuatro fallaron y el quinto fue interceptado por un piloto japonés que lanzó su avión contra el torpedo. El sexto dió en el blanco, pero no causó demasiados daños. Sin embargo, el oficial de control de daños del buque japonés ordenó ventilar el buque, y los gases inflamables procedentes de uno de los tanques de combustible se expandieron por todo el buque. No tardó en producirse una explosión que mandó a uno de los mejores buques japoneses al fondo junto con 1.650 de sus 1.751 tripulantes. Casi al mismo tiempo el Cavalla encajó tres torpedos al Shokaku, que también explotó.

Pese a estas pérdidas y las sufridas por sus tripulaciones aéreas Ozawa decidió continuar con el plan previsto, ya que desconocía el estado lamentable de la aviación con base en tierra. Sin embargo, pese a lo avanzado de la tarde, fue objeto del contraataque de los aviones americanos, que acababan de localizar su flota. Pese a que sólo 35 aviones japoneses pudieron salir al encuentro de los 216 atacantes, el ataque obtuvo resultados más bien discretos, al hundir el portaaviones ligero Hiyo, dañando otros dos y un acorazado. Lo avanzado de la hora hizo que muchos de los aviones americanos se perdiesen en el regreso a sus portaaviones, cayendo al mar hasta 81 de los mismos pese a que el almirante Mitscher hizo iluminar las cubiertas aún teniendo en cuenta el riesgo de ser atacado por submarinos.

Finalmente, el día 20 de junio de 1944, Ozawa recibió la orden de retirarse del Mar de Filipinas. Con la caída de las Marianas, Japón quedaba al alcance de los bombarderos pesados americanos, y las pérdidas de tripulaciones aéreas entrenadas borrarían del mapa a las fuerzas aeronavales japonesas a efectos combativos para el resto del conflicto. La batalla definitiva no había caído del lado que el alto mando japonés había esperado.

Fuente: Wikipedia




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