jueves, 17 de junio de 2010

17 de junio de 1940: Hundimiento del RMS "Lancastria"

Las penalidades para el ejército británico en la desafortunada campaña de Francia de 1940 no acabaron con la evacuación del grueso del BEF (British Expeditionary Force) desde las playas de Dunkerque en la operación Dynamo. Gran Bretaña contaba con más contingentes en Francia, y pronto resultó evidente que era necesaria su pronta evacuación. Con esta finalidad se lanzaron a lo largo del mes de junio de 1940 varias operaciones de rescate, que difirieron de la de Dunkerque en que las tropas no estaban cercadas, sino que fue una evacuación con menos carácter de urgencia llevada a cabo desde puertos atlánticos franceses y no desde las playas. Sin embargo, en el curso de una de estas operaciones, la llamada Operación Ariel, fue cuando los británicos sufrieron el que sería el mayor varapalo en pérdidas humanas de toda la segunda guerra mundial..

Así, el 17 de junio de 1940, el transatlántico convertido en transporte de tropas RMS Lancastria se encontraba anclado en la boca del estuario del Loira, frente al puerto de St. Nazaire. Llevaba desde el día anterior subiendo a bordo tropas. El buque, de 16.243 tons. de desplazamiento, tenía capacidad para 2.200 pasajeros, pero usado como transporte de tropas podía duplicar su capacidad. Pese a ello y dada la urgencia, tomó a bordo muchos más hombres, sin control alguno de embarque. Las fuentes varían entre 5.000 y 9.000 tropas y algunos refugiados civiles, incluso ingenieros de la compañía de aviación Fairey, personal de la RAF y del cuerpo de transmisiones... todo el que pudiese subir a bordo.

Pasado el mediodía el capitán del destructor Havelock aconsejó al Lancastria que zarpase, pero ante la imposibilidad de proporcionar una escolta antisubmarina en ese momento, el capitán del buque, Rudolph Sharp, decidió esperar. Una decisión que a la postre resultaría fatal.

Pasadas las tres de la tarde aviones alemanes aparecieron en la zona. Eran bombarderos Junkers JU 88 del Kampfgeschwader 30, que inmediatamente lanzaron su ataque sobre el Lancastria, obteniendo tres impactos directos. El buque escoró en escasos minutos y zozobró. 1.400 toneladas de combustible derramado al mar se incendiaron, provocando un infierno. Los restantes buques de la evacuación consiguieron rescatar sólo a 2.477 hombres. Se estiman unas pérdidas humanas de entre 4.000 y 7.000, aunque esta última cifra seguramente sea exagerada. Lo que sí es cierto es que la pérdida del Lancastria supuso un tercio de las bajas sufridas en toda la campaña,

Fue el peor desastre naval de la historia de Gran Bretaña, así como las peores pérdidas sufridas por el ejército británico en un sólo día desde la batalla del Somme. Para hacerse una idea, las pérdidas humanas superarían las tragedias del Titanic y del Lusitania juntas. Sólo le rivaliza en horror el hundimiento del transatlántico alemán Wilhemm Gustloff en 1945.

Fuentes: Wikipedia y suite101.com


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