jueves, 15 de abril de 2010

15 de abril de 1797: Motín de Spithead

Tal día como hoy, un 15 de abril de 1797, se dió el acontecimiento naval que, en conjunción con otros similares, más hizo peligrar el dominio de los mares por parte de la Royal Navy británica en los siglos XVIII y XIX.

Contrariamente a lo que pudiera pensarse, dicho acontecimiento no fue una batalla contra una potencia rival, que en aquella época serían Francia o España, sino un amotinamiento masivo en los buques de la propia Royal Navy anclados en Spithead, cerca de Portsmouth.

Así, los 16 buques de la escuadra del canal, fondeados en la rada de Spithead, recibieron el 15 de abril la orden de levar anclas y salir al mar. Sorprendentemente, en lugar de dirigirse al cabrestante para levar el ancla, los marineros del navío de línea "Royal George" treparon por los obenques y dieron tres vivas. Esa fue la señal convenida para que las tripulaciones del resto de la escuadra obrasen de igual forma.

Las causas remotas del motín son las condiciones miserables y opresivas que conllevaba el servicio de los marineros en los buques de la Royal Navy, que degeneró en muchas ocasiones en una verdadera tiranía por parte de los oficiales, proclives a brutales castigos corporales por la mínima falta a la disciplina a bordo.
Ejemplos de este despotismo sería la conducta del Capitán Blight, capitán del buque "Bounty", cuya tripulación se amotinaría en el transcurso de un viaje científico a la polinesia en 1790, y que sería objeto de la famosa película "Motín a bordo" protagonizada en su primera versión por Marlon Brando y en la segunda por Mel Gibson. Curiosamente, Blight se encontraba presente también en el motín de Spithead, y todavía viviría dos motines más contra su mando en su dilatada carrera.

La causa próxima fue el hecho de que por parte de las tripulaciones de los buques amotinados se habían presentado una serie de quejas por escrito al almirante de la flota, que fueron ignoradas. Ante esta situación, los marineros en secreto acordaron adoptar una medida extrema de presión y un acto de desobediencia masiva.

La sorpresa de los mandos sería mayúscula, ya que el almirantazgo nunca se había enfrentado a un motín masivo, y la guerra que inglaterra sostenía con la revolucionaria Francia peligraba si la mecha de la rebelión se comunicaba a otras flotas. Así, tras dos semanas de negociación, los delegados de los amotinados y del almirantazgo convinieron un acuerdo de mejoras salariales y laborales, y las tripulaciones volvieron al orden, sin que hubiera represalias de ningún tipo.

Sin embargo, la causa remota del motín seguía presente, y el ejemplo estaba ahí,
así que en el mismo año se daría un nuevo amotinamiento masivo, el llamado motín del Nore, que sería mucho más complicado y sangriento. Pero eso será objeto de otra efeméride...

Como curiosidad, cuando una tripulación se amotinaba, izaba en el buque una bandera de color rojo.


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