sábado, 24 de abril de 2010

24 de abril de 1914: empieza la travesía en bote más dura de la historia

Sir Ernest Shackleton fue un explorador irlandés que entre los años 1914 y 1916 comandó la Expedición Imperial Trans-Antartártica, cuya finalidad era cruzar la Antártida desde un lugar cercano a la Bahía de Vahsel, al sur del Mar de Weddell, alcanzar el Polo Sur y continuar hasta la Isla de Ross, en el extremo opuesto del continente. Nada iba a salir como estaba programado.

El 1 de agosto de 1914 zarpó Shackleton a bordo del HMS Endurance, pero el plan no daría sus frutos como ha quedado explicado y el barco quedó atrapado por el hielo en el Mar de Weddell.
El 20 de noviembre se hundió definitivamente, y Shackleton y sus hombres abandonaron el buque a bordo de tres botes salvavidas de ocho metros de largo, en una travesía muy dura, atravesando una zona llena de icebergs bajo las inclemencias del tiempo hasta que llegaron, el 21 de abril, a la Isla Elefante, en el Archipiélago de las Islas Shetland del Sur.

De este modo llegamos al punto clave de la esta efemérides, ya que el 24 de abril de 1916 Shackleton, junto a seis de sus hombres, zarparon de la isla, a bordo de uno de los botes (con su propio nombre, el James Caird), al que consideraban como el más resistente, para poner proa a las Islas de Georgia del Sur, a 1500 kilómetros de distancia.

Está considerada como la travesía en bote más dura de la historia.
Las inclemencias que tuvieron que pasar fueron innumerables, desde el hambre y el frío hasta una batalla constante contra los elementos, con olas enormes que a punto estuvieron echar a pique el Caird. El capitán Worsley, del Endurance, fue el encargado llevar las riendas a la hora de navegar, mientras que Shackleton mostraba sus dotes de liderazgo animando constantemente a sus hombres hasta que llegaron a su destino.

El propio Shackleton volvería en julio a la Isla Elefante, gracias al gobierno Chileno que cedió el navío Yelcho, para rescatar a los suyos, un hecho casi insólito, ya que pese a las condiciones extremas a la que se vio sometida la expedición, no murió ni un solo hombre.

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