martes, 25 de mayo de 2010

25 de mayo de 1982: Skyhawks argentinos hunden el HMS Coventry

El conflicto naval de mayor intensidad del último cuarto del siglo XX fue la Guerra de las Malvinas, que enfrentó en 1982 a Gran Bretaña y Argentina por la soberanía de las islas Malvinas, Falkland para los ingleses, un conflicto larvado que proviene del siglo XIX.

La principal baza para los argentinos tras la toma por sorpresa del archipiélago eran los condicionantes logísticos que se imponían a los ingleses, obligados a desplazarse a una zona muy lejana a sus bases, detro del radio de acción de la fuerza aérea argentina, que por aquel entonces era considerada la más potente de Sudamérica, y todo ello con la limitación temporal que imponía el cercano invierno en uno de los mares más tempestuosos y fríos del planeta.

El conflicto supondría la consagración de varios sistemas de armas, sobre todo del binomio Sea Harrier - AIM 9L sidewinder, y del misil rozaolas Exocet.

Para contrarrestar la amenaza que suponía la fuerza aérea argentina, la Royal Navy contaba con los Harrier del HMS Hermes y HMS Invincible, así como los sistemas antiaéreos de sus escoltas. Entre estos tenían gran importancia los destructores Type 42, de los que en principio Inglaterra desplazó tres a la zona, con la misión de dar cobertura antiaérea de medio alcance a la flota. Eran los HMS Sheffield, HMS Glasgow y HMS Coventry.

Los destructores Type 42 estaban armados con un lanzador doble de misiles Sea Dart, un montaje de 114 mm y dos cañones Oerlikon de 20 mm. Sin embargo, esta clase sufrió un duro castigo en la campaña. El Sheffield fue hundido por un misil Exocet el 4 de mayo, y el 12 de mayo el Glasgow fue dañado en otro ataque al ser atravesado limpiamente por una bomba que no explotó y tuvo que regresar a Inglaterra. Ello dejaba al Coventry como único de su clase en la zona.

El día 25 de mayo, tras los desembarcos llevados a cabo en los días previos en San Carlos, que habían atraído a la zona numerosos ataques aéreos argentinos, que habían causado ya bajas sensibles, el Coventry fue destacado junto con la fragata HMS Broadsword a la entrada del Estrecho de San Carlos (Falkland Sound para los ingleses) para actuar como defensa antiaérea adelantada de la flota de invasión. Ello implicaba que los sea dart del Coventry perderían efectividad dada la cercanía del buque a tierra.

La trampa funcionó en un principio, y el Coventry abatió con un sea dart a un A4 Skyhawk que se dirigía a la zona de desembarco. Sin embargo a continuación los dos buques se vieron atacados por dos parejas de A4 Skyhawk armados cada uno con 3 bombas de 1.000 libras. La primera pareja logró un impacto en la zona de la pista de aterrizaje de la Broadsword, destruyendo el helicóptero Sea Lynx que llevaba. la segunda pareja, atacando a ras de agua, obtuvo dos impactos directos en el costado de babor a la altura de la línea de flotación. El buque escoró rápidamente y en 20 minutos fue evacuado. 19 hombres perdieron la vida.

El ataque de los A4 skyhawk argentinos fue una muestra de pericia y coraje excepcional, ya que a priori las defensas de los buques ingleses estaban diseñadas para abatir incluso misiles de crucero, así que obtener un impacto con un avión en vuelo rasante armado con bombas de caída libre y sobrevivir para contarlo era realmente meritorio. Ni el sistema sea dart del Coventry ni el Sea Wolf de la Broadsword les sirvieron de nada. Los pilotos argentinos usaron el terreno y rozaron las olas para confundir al radar británico y esquivar sus sistemas de misiles.


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